Los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) son un conjunto de trastornos del desarrollo, de origen neurobiológico, que se manifiestan en los 3 primeros años de vida.

El autismo es una discapacidad muy poco conocida por la sociedad, a pesar de su elevada incidencia, siendo de 1 cada 100 nacimientos. Esto implica una cifra de 15.000 personas en la provincia de Sevilla, 60.000 si incluimos a una media de 4 familiares directos.

Todas las personas con TEA comparten dificultades en el área de la socialización, la comunicación y la imaginación, sin embargo, su manifestación es muy heterogénea y se presentan diferencias a lo largo de la vida de una misma persona.

Los TEA tienen en común alteraciones en 3 áreas:

1.- Habilidades socio-emocionales: alteraciones en el desarrollo de conductas adecuadas para relacionarse con los demás, poner en prácticas habilidades básicas para la relación con las personas y comprender las conductas y emociones de los demás.

Por tanto, nos encontramos personas con un gran aislamiento social, personas que responden a la interacción con los otros pero con poca iniciativa social y personas con muchas habilidades sociales pero que fracasan en sus relaciones por no comprender las normas sociales.

2.- Comunicación y lenguaje: hay una gran variedad de situaciones, desde personas que no desarrollan ningún lenguaje hablado, personas que muestran un lenguaje repetitivo y poco funcional, hasta personas que con un buen lenguaje formal lo utilizan de forma desajustada.

Todas las personas con TEA muestran limitaciones en la comprensión de la comunicación no verbal, como el uso de gestos, la mirada o las expresiones emocionales, dificultades para mantener conversaciones y alteraciones en el uso social de la comunicación.

3.- Repertorio restringido de intereses y comportamientos: muestran una alteración significativa en el desarrollo de la imaginación, lo que implica en su desarrollo un problema para el desarrollo del juego simbólico y la actividad imaginativa.